El estudio de la realidad social como legitimación del poder punitivo
Los científicos sociales han intentado explicar la realidad social en que se inserta la cuestión criminal, pero debiendo siempre optar por legitimar o deslegitimar al poder punitivo. De esta manera, el estudio de la realidad social hace de marco al poder punitivo.En este sentido, hubo un saber acerca de la realidad que acompañó siempre al poder punitivo desde que éste apareció en la edad media: la criminología.
Nacimiento de la criminología
Los criminólogos discuten el nacimiento de la criminología. La llamada criminología etiológica, originada con CESARE LOMBROSO en el momento positivista, sustenta una versión que se limita a preguntarse sobre las causas del delito. Por otro lado, quienes sostienen una función crítica respecto del funcionamiento del poder punitivo ubican el nacimiento de la criminología en el iluminismo y el liberalismo de fines del siglo XVIII.ZAFFARONI interpreta que ambas posiciones son erróneas: la criminología acompañó siempre al poder punitivo, desde que se comenzó a afirmar que se lo ejercía porque era necesario para evitar un mal. Así nació la criminología, como un saber real acerca de la cuestión criminal.
La Inquisición y el Malleus Maleficarum
En un principio, la tarea del Estado consistía sólo en matar o no matar. Al ser una tarea sencilla, sólo se necesitaba una agencia que se encargase de ello. Este fue el trabajo de la Inquisición, la primera agencia en elaborar un discurso criminológico, plasmado en el Malleus Maleficarum (“Martillo de las brujas”) de SPRENGER y KRAEMER.En este manual se explica que la causa del mal es el diablo y al no poder éste actuar solo, se asocia con los humanos más débiles, las mujeres. De ahí que éstas se conviertan en brujas y la necesidad de controlarlas muy estrechamente asegurando su sometimiento al hombre y quemándolas en cuanto se detecta su alianza con el diablo; la causa del mal es la inferioridad biológica de la mujer.
Se explica también que los mayores herejes son aquellos que niegan la existencia de las brujas. Este discurso resultó perdurar por cientos de años frente a distintas emergencias (la droga, el comunismo internacional, el terrorismo, etc): los más peligrosos son los que niegan la emergencia, porque niegan la autoridad de quien la explota.
La hegemonía de filósofos y jurístas
Cuando el Estado asumió la tarea de regular la vida del público y sus funciones se volvieron más complicadas, se dividió en burocracias, las cuales fueron inventando sus saberes especializados. El surgimiento de estas agencias y corporaciones (juristas, académicos, médicos, etc) que manejaban un un área de política pública, generó competencias de poder dentro de cada corporación y también entre ellas.Fueron los juristas y filósofos quienes se hicieron cargo de la cuestión criminal en el siglo XVIII. Como en ese momento había comenzado la lucha por el poder de los burgueses contra la nobleza, el discurso elaborado era de tipo racional y tendiente a limitar el poder punitivo de la nobleza. Aquí, el mal es el resultado del uso indebido de la libertad y se procede de modo deductivo a explicar el delito.
Criminología positiva: la hegemonía médico-policial
Esta discurso de limitar el poder punitivo dejó de ser funcional cuando los burgueses consiguieron el poder. Producto de la concentración de la miseria y riqueza en las ciudades, nació la policía. La policía sería la agencia más poderosa pero sin discurso, el cual fue proveído por otra agencia con la que se asoció: los médicos.El discurso médico-policial caracterizó a las personas en superiores e inferiores, siendo el crimen el resultado de la inferioridad. Nació el apartheid como prohibición del mestizaje, que junto con el racismo criminológico negaron todos los factores sociales de la cuestión criminal, la selectividad y la función de poder de las agencias del sistema penal.
Pasó mucho tiempo antes de que la criminología comienze a estudiar al propio sistema penal y su operatividad selectiva y violenta.
Criminología liberal y crítica: la hegemonía de los sociólogos
A comienzos del siglo XX, la criminología tomó diferentes caminos: mientras que en Europa quedó en manos de los médicos, en Estados Unidos pasaron a ocuparse de ella los sociólogos. Aún así, ninguno de ellos se ocupó del sistema penal sino que trataban de explicar el delito.Los sociólogos norteamericanos terminaron enunciando que el sistema penal (poder punitivo) tenía mucho que ver con el delito, y no podía quedar fuera del campo de la criminología por su carácter selectivo, violento y corrupto. Es a partir de los 60 que el delincuente deja de ser el objeto de la criminología, y pasa a serlo la operatividad del sistema penal.
Esta nueva criminología liberal de origen fenomenológico, pronto fue severanente criticada por la criminología radical de origen marxista. Sin embargo, ésta también perdió predicamento a causa de su esterilidad para orientar a los operadores progresistas de las agencias del sistema penal.
La actualidad sin discurso hegemónico
Todas estas agencias y corporaciones (médicos, juristas, filósofos) siempre tuvieron discursos sobre la cuestión criminal, pero únicamente pudieron dominar el campo de la criminología cuando fueron funcionales a un establishment hegemónico. Es decir, sólo cuando la agencia correspondiente logra dominar el campo de la criminología por su funcionalidad con el establishment, su discurso se convierte en hegemónico frente al resto, como lo es hoy en día el discurso sociológico.De todas maneras, ZAFFARONI opina que la hegemonía del discurso sociológico solo se cumple en el ámbito académico. Él explica que el poder punitivo no se alimenta de los discursos académicos, sino de discursos irracionales elaborados por los medios de comunicación. Por este motivo afirma que no hay una criminología hegemónica, sino que la hegemonía la tiene el discurso irracional de los medios: cuanto más irracional es un ejercicio de poder, menos nivel de elaboración debe tener el discurso que lo legitima.
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