jueves, 7 de noviembre de 2013

Muerte violenta: Accidente , suicidio y homicidio.

LAS MUERTES VIOLENTAS

Las muertes violentas representan un capítulo abierto al estudio desde todos los ángulos profesionales. En su génesis, producción y consecuencias participan causas médicas, sociales, económicas, culturales, emocionales y otras que, en conjunto, trazan un cuadro sumamente complejo.
Se incluyen en este importante grupo:
-Accidentes.
-Suicidio y lesiones autoinfligidas.
-Homicidio y lesiones provocadas intencionalmente por otras personas. -Operaciones de guerra.
El último grupo, de muertes resultantes en operaciones de guerra, es de una magnitud y complejidad tales que sería pretencioso intentar describir una "epidemiología" bélica. Más aún, sería utópico para el epidemiólogo el postular medidas de prevención en un asunto en el que entran a jugar los grandes intereses imperialistas y factores complejísimos históricos.
La tríada formada por accidentes, suicidio y homicidio, ha sido incorporada gradualmente como un problema de salud pública por las mismas razones con que se acepta el cáncer, aterosclerosis coronaria o diabetes. Es decir, porque representan una fuerte causa de mortalidad e invalidez y porque encuadran en los propósitos generales de la epidemiología, que se ocupa de todos los problemas de salud que afectan a masas humanas. Además de esta posición doctrinaria, la aplicación práctica del método epidemiológico en los países donde se han estudiado las muertes violentas, está produciendo resultados tangibles en términos de prevención. Esto es particularmente cierto en el rubro de accidentes.
Al principio parecería un tanto audaz considerar las muertes violentas como una enfermedad más. Desde el punto epidemiológico la proposición es estrictamente razonable, porque representan un problema que afecta a la comunidad. Se puede estudiar con el mismo criterio y metodología adquiridos a través del conocimiento y experiencia con las enfermedades trasmisibles. En las muertes violentas hay diversos factores causales; presentan características de distribución por sexo, edad, profesión, por área geográfica y variaciones asociadas a numerosas variables.
Tabla Nº 1
MORTALIDAD POR VIOLENCIAS EN LOS PAISES QUE SE INDICAN, 1959 (*)
(Tasas X 100 mil)

PaísTotal Muertes violentasAccidentesSuicidiosHomicidios
Austria98,772,824,81,1
México (1957)82,047,21,633,2
Chile (1957)80,167,57,74,9
Francia79,560,716,82,0
Finlandia72,951,120,01,8
Japón69,144,722,42,0
Bélgica (1958)68,853,214,90,7
Estados Unidos65,850,710,44,7
Dinamarca (1958)65,643,821,20,6
Australia65,352,611,11,6
Hungría63,034,525,72,8
Canadá2,554,17,41,0
Nueva Zelandia57,647,78,91,0
Suecia (1958)57,539,517,30,7
Puerto Rico (1960)55,637,810,77,1
Noruega (1958)52,644,87,30,5
Inglaterra y Gales50,338,111,50,7
Uruguay50,034,011,44,6
Italia (1958)46,738,96,31,5
Guatemala46,034,03,28,8
Holanda43,235,97,00,3
Costa Rica41,536,32,32,9
Irlanda33,130,22,50,4
*Anuario Demográfico N. U. 1960.

Existen sin duda grupos vulnerables de la población. Lo más importante es que, a través del análisis epidemiológico se pueden formular ideas prácticas y hasta programas para reducir su frecuencia. Su naturaleza compleja obliga a imaginar y probar índices originales para medir los daños pero, en todo caso, la metodología de fondo es la misma ya conocida para las enfermedades trasmisibles y crónicas.
Las dificultades son mayores, pero el estudio epidemiológico no resulta imposible ni utópico. Por el contrario, constituye la única manera racional de enfocar el problema a fin de construir un cuadro comprensible y orientar adecuadas medidas de control.
La tabla N º1 muestra las tasas de mortalidad por causas violentas en 23 países con datos más recientes. Se advierte que Austria, Chile y Francia ocupan los primeros lugares a expensas fundamentalmente de una elevada tasa de accidentes. México presenta la tasa más alta en el mundo de mortalidad por homicidio (33,2 por 100 mil), junto a Colombia y sobre cuatro veces más alta que el país que le sigue, Guatemala, con 8,8. Países como Alemania, Japón, Austria, Hungría y dos de los estados llamados paternalistas (Dinamarca y Suecia) presentan las tasas máximas de mortalidad por suicidio.
Los datos sugieren cierta asociación entre homicidio y patrones culturales latinoamericanos, ya que las primeras siete posiciones aparecen ocupadas por países de esta parte del mundo. Los mismos países presentan tasas más moderadas de suicidio, que parece asociarse a culturas más viejas. Berlín Occidental exhibe la tasa más alta del mundo en 1958, con 35,6 muertes por 100 mil habitantes.
Suicidio y homicidio son muertes violentas voluntarias. La única diferencia es que la intención aniquiladora se dirige contra otro o contra el mismo sujeto. En una y otra determinación parecen tener profundo peso los factores culturales, emocionales y ambientales en su más amplia acepción.
Con respecto a sexo, suicidio y homicidio presentan las tasas más elevadas para el hombre, hecho que se repite en todos los países. En el cuadro se resumen algunos datos, a modo de ilustración.
En general, la mortalidad por suicidio aparece tres o cuatro veces más alta en el hombre. Llama la atención que en Estados Unidos, el suicidio es más frecuente en población blanca que no blanca, pero se mantiene la tasa mayor para el varón.
El suicidio ofrece características regionales según los medios usados, según causa, sexo, edad y otras variables. Predominan las armas de fuego, veneno, ahorcamiento, precipitación al vacío, armas cortantes y otros medios.
Tabla N º 2
MORTALIDAD POR SUICIDIO SEGUN SEXO EN LOS PAISES INDICADOS. 1959
(Tasas X 100 mil)

PaíshombresMujeresTotal
Canadá11,53,17,4
Colombia4,11,82,9
Costa Rica4,20,42,3
Estados Unidos: Blancos17,85,011,3
No blancos5,41,43,3
Puerto Rico16,75,310,9

Como la efectividad del agente usado es variable, no todos los suicidas consiguen su objetivo. Esto da lugar a estudiar lo que acontece con las tentativas, a fin de analizar las características que definen al grupo humano susceptible de cometer suicidio. La investigación exige el trabajo en equipo de epidemiólogos, psiquiatras, sociólogos y otros técnicos.
La tendencia del suicidio ofrece verdaderos "brotes epidémicos" que aparentemente se asocian a causas externas. En Puerto Rico se presentó una ola de suicidios en hombres y mujeres en los años 1936-37, que se tiende a relacionar con la depresión económica que azotó la isla esos años. A raíz de la muerte de Rodolfo Valentino se registró una ola de suicidios femeninos en casi todo el mundo.
Parecería que en el suicidio existe un fuerte componente de perturbación mental y emocional, pero los estudios hasta el momento no son concluyentes en cuanto a definir personalidades suicidas.
Con respecto a homicidio, existen interesantes estudios en México, Colombia y otros países latinoamericanos, que exhiben las tasas mayores del mundo. México presenta raíces culturales que se remontan a no menos de tres milenios, en que la muerte violenta figura constantemente. Era clásico el sacrificio masivo de prisioneros, por miles, en los templos aztecas. La antropología permite explicar una actitud frente a la muerte, que se refleja en las estadísticas de manera impresionante. El homicidio ha constituido en la última década la cuarta causa de muerte, a pesar de existir otras causas tan importantes como enfermedades diarreicas, paludismo o tuberculosis. En el quinquenio 1950-54 se registraron 53.216 muertes por homicidio en hombres y 4.638 en mujeres. La tasa para hombres alcanzó 78,9 por 10 mil y se concentró visiblemente entre los 20 y 59 años de edad.
Abad Gómez ha señalado un estado "epidémico" de violencias en Colombia, donde el homicidio exhibe tasas que compiten y hasta superan a México, según se observa en la tabla.
Tabla Nº 3
MORTALIDAD POR HOMICIDIO COLOMBIA, 1956-1960 (Tasas X 100 mil)
AñoNº MuertesTasa
19565.18739,9
19575.47141,5
19586.96651,4
19595.51339,8
19604.79933,8
El autor estima que el fenómeno ha permanecido sin revelarse en toda su magnitud porque buena porción de las muertes violentas aparecen enmascaradas en el rubro "causas desconocidas o mal definidas", cuya tasa anual excedía 300 por 100 mil. A1 mejorar el registro de homicidios se observa un descenso en el otro rubro. La tasa de 51,4 por 100 mil para homicidios en 1958 es la cifra más alta registrada en el mundo.
Las muertes violentas contribuyen con una cuota importante a la mortalidad general. Esta proporción se acentúa cuando desciende la mortalidad por causas infecciosas y otras. En Puerto Rico, por ejemplo, se asiste a una caída espectacular en las muertes por diarreas, tuberculosis y paludismo. Las muertes violentas contribuyen con una cuota creciente, como se resume en el cuadro:
Año
Por ciento de muertes violentas
19404,0
19505,8
19608,3
Para 1960, en el grupo de edad 15-24 las tres primeras causas de muerte fueron en orden de importancia: Accidentes, homicidio y suicidio. En conjunto contribuyeron con el 47 por ciento de las muertes en ese grupo de edad.
Un método para percibir mejor el peso que tienen las violencias sobre la mortalidad consiste en aplicar los riesgos sobre la expectativa de vida. Todos los individuos tienen el 100 por ciento, de probabilidad de morir. Se trata de determinar qué parte de esa probabilidad corresponde a violencias. Vásquez hizo este cálculo para Puerto Rico usando las tasas de 1960, que sirven como ilustración. Si se asume que los mayores de 15 años continúan viviendo el resto de su vida sometidos a las tasas de 1960, se ha determinado cuál es la probabilidad de morir por violencias, como se resume en la tabla:
Tabla Nº 4
PROBABILIDAD DE MORIR POR VIOLENCIAS, PARA PERSONAS DE 15 Y MAS AÑOS PUERTO RICO, 1960
Causa
Probabilidad por ciento
Ambos SexosVaronesMujeres
Accidentes (todos)3,75,12,3
Suicidio1,21,80,5
Homicidio0,61,10,2
Total muertes violentas5,58,03,0
Para ambos sexos existe un 5,5 por ciento de probabilidad que el término de la vida sea por alguna violencia, con marcada predominancia de accidentes (3,7%) . Los varones tienen una probabilidad mucho más alta que las mujeres de terminar en muertes violentas (8°/o y 3%, respectivamente). La mayor probabilidad del varón se mantiene para accidentes, suicidio y homicidio.
Entre las muertes violentas se destacan los accidentes por su magnitud, su tendencia al ascenso y por un mejor conocimiento epidemiológico de ellos. Los estudios han conducido a acciones preventivas sólidas que demuestran la utilidad del enfoque epidemiológico

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